El peor proyecto, es el que nunca se empieza.
Cuando tenemos una idea que nos motiva imaginamos rápidamente como llegaría a ser y que resultados tendremos de verse cumplida, se convierte en un propósito: un objetivo. Pero la idea, la iniciativa es una proyección de futuro, y la realidad es, que hay que trabajar con disciplina y perseverancia para tranformar aquello “que debería ser”...

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