La credibilidad de una marca determina la efectividad de su publicidad.

Si una marca quiere crecer, debe crear un clima de reputación magnética

La credibilidad de una marca determina la efectividad de su publicidad.Vivimos una época de cambio en la comunicación. Los medios antaño solicitados por gran cantidad de empresas que querían anunciar el lanzamientos de sus productos, buscan ahora nuevas fórmulas para atraer clientes y demostrarles que son capaces de llamar su atención. Pero la tecnología de la comunicación ha avanzado y la forma en la que la sociedad interactúa con las marcas también, pues ésta ha aprendido a discriminar el ruido y enfoca toda su atención en aquello que necesita o le motiva.

Las empresas siguen innovando en sus productos, compitiendo por aportar cada vez más valor añadido en unos mercados que, en gran medida, están satisfechos. Si miramos a nuestro alrededor, podemos comprobar la existencia de múltiples opciones y herramientas disponibles donde encontrar y comparar cualquier cosa que necesitemos con comodidad empleando el mínimo esfuerzo.
En la última década, la orientación hacia el cliente ha sido la meta del mundo de los negocios, mientras que la reputación del tejido empresarial ha disminuido considerablemente. Las empresas, organismos financieros e incluso gubernamentales han pasado de ser percibidos como sólidas entidades protectoras, generadoras de economía y bienestar, a ser vistas como débiles y efímeras destructoras de la sociedad con poca fiabilidad y credibilidad. Las personas pasan a liderar la escala de valores ahora que la efectividad de las organizaciones está puesta en duda. El talento y la capacidad de quienes las gobiernan son los protagonistas. Las marcas no han sabido recuperar y calibrar esa fuerza que actuaba como paraguas, protegiendo a empleados, proveedores y consumidores.

No hay que olvidar lo aprendido. Una política de orientación al cliente es clave para ofrecer un buen producto, dar un buen servicio y ser flexibles en aquello que nos demandan. Si las marcas quieren sobrevivir o, mejor aún, crecer, no sólo tienen que salir a buscar a sus usuarios; deben trabajar con creatividad y perseverancia, creando un clima magnético que surja desde su interior, proyectando fuerza y carácter, compartiendo sus éxitos y avances, protagonizando la fidelidad de sus seguidores y poniendo de manifiesto los valores de sus líderes. Ese clima, cuyo alcance debe ir mas allá de estar presentes, tiene que desbordar los límites de su propia filosofía fundadora, por encima de cualquier oferta promocional e incluso del valor que proyecte el conjunto de todos sus productos y servicios.

Autor: David Cánovas
Editor: Ana Mª Hita Velasco

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