Innovación: Claves para dar el salto, de la expansión a la diversificación.

Siempre es interesante ojear las reflexiones que encontramos en libros de empresa tan interesantes como el escrito por Juan Carrión Maroto: “Estrategia, de la visión a la acción”. Cada cierto tiempo vuelvo a echar un vistazo a esas páginas que marqué con separadores con la finalidad de contrastar las ideologías empresariales de algunos escritores que en su momento realizaron el importante esfuerzo de simplificar un mundo empresarial tan cambiante.

En la página 167 encontré el siguiente esquema(1), que define las diferentes direcciones de desarrollo estratégico, los diferentes rumbos que desde un autónomo hasta una gran empresa puede aplicar “con matices”;

Según el cuadro de Ansoff, H. I.(1), la matriz de negocio enfrenta a:

  1. Los Productos (todo aquello que vendemos, que comercializamos)
  2. Los Mercados (las personas que consumen nuestros productos o servicios)

Y dependiendo de nuestra capacidad para innovar, clasifica estos en:

  1. Tradicionales (productos o mercados consolidados)
  2. Nuevos (productos novedosos o mercados sin explotar)

La mayoría de las compañías (y es humano) se sienten seguras en los mercados tradicionales, vendiendo aquellos productos por los que han sido especializadas, son los productos que dominan a nivel comercial, industrial, sus cadenas de producción han ajustado los costes para fabricar con mayor rapidez y menor coste, la organización entera está entregada a su facturación… investigando por medio de las reacciones del mercado y las mejoras de la competencia, van renovando determinados aspectos de sus productos para crear sensación de novedad y así mantener a flote las cifras de ventas de sus productos tradicionales. Para este tipo de estrategia de desarrollo, y según Ansoff solo cabe una posibilidad: Expansión.

Las políticas de Expansión son las más conocidas y populares en las estrategias de desarrollo de las empresas, si dispongo de un producto que está siendo aceptado por el mercado español, el planteamiento reactivo es el de llegar a mercados que no hayamos trabajado, otros países, otros nichos específicos de público, etc. Si por otro lado, creemos que llegar a otros mercados puede no significar un avance estratégico importante a través del feedback obtenido de nuestras investigaciones, se puede optar por un modelo de Expansión que se base en introducir nuevos productos en los mercados que ya trabajamos.

Pero el verdadero reto en las organizaciones es la: Diversificación.

“Diversificar es crear negocio, es echar raíces para levantar un segundo árbol que respire por si solo.”

La innovación juega un papel fundamental en todos los aspectos, en todas las estrategias de desarrollo, pero en diversificación es más importante que nunca, un claro ejemplo y de éxito es el de la empresa Apple con su iPhone, un producto conceptual y técnicamente innovador creado por una compañía que nunca había vendido teléfonos, sin duda un riesgo de diversificación. Competir en mercados nuevos introduciendo productos requiere de una investigación eficiente y de innovaciones certeras, identificando y trabajando las oportunidades que están ahí:

  • Los mercados no son propiedad de nadie, siempre hay oportunidades: Ningún mercado está dominado al 100% por las empresas, siempre hay necesidades, motivaciones y barreras que no se han cubierto o resuelto.
  • Todo lo que ya existe se puede mejorar: No sólo en su diseño y en su funcionalidad, sino en sus costes de fabricación, en la manera en la que se gestionan a todos los niveles esos productos o servicios que pueden llegar a convertirse en la clave para competir en los mercados.
  • Entrar a competir desde cero tiene sus ventajas: Los grandes, a la hora de innovar, tienen que cambiar diferentes aspectos ya consolidados de su management, a nivel comercial, de producción, de mentalidad, cada cambio está sujeto a una resistencia cuyo lastre es la propia compañía.
  • Una oportunidad para simplificar en los mercados enredados: A menudo, los mercados se encuentran atomizados de productos y servicios consolidados, y estos suelen haberse complicado a través del tiempo. Las compañías suelen añadir, sumar, enriquecer, “supervitaminan” sus productos, pero no los reinventan, empezar desde cero es un duro trabajo. Hoy en día, la simplicidad es un gran exponente innovador, los productos simples, fáciles de usar, eficientes y accesibles económicamente son la clave.
Es mucho más importante la visión que la experiencia, visualizar lagunas en los mercados, identificar debilidades en los productos de la competencia, localizar micro mercados desatendidos o mal atendidos y su explotación creativa son la antesala de una buena estrategia de diversificación.
Despido el post con los consejos de Sun Tzu, filosofía aplicable al mundo de la competitividad empresarial.
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“Si el enemigo está seguro en todos los puntos, prepárate para su ataque. Si tiene una fuerza superior, evítalo. Si tu oponente posee un temperamento colérico, procura irritarlo. Finge ser débil, para que se vuelva arrogante. Si se toma las cosas con tranquilidad no le des tregua. Si sus fuerzas están unidas, sepáralas. Atácalo allí donde no esté preparado, aparecer allí donde no te espere. Estas estratagemas militares, que conducen a la victoria, no se deben divulgar de antemano.” –– Sun Tzu en El Arte de la Guerra
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Autor: David Cánovas.

(1):  Ansoff, H. I. (1976): “La Estrategia de la Empresa”, Universidad de Navarra, Pamplona. p.144.

1 comentario
  1. Déborah Espinosa de los Monteros Galván
    Déborah Espinosa de los Monteros Galván Dice:

    Si el mundo viese las cosas como tu, sería un mundo mejor. La solución y la respuestas a tantos problemas y preguntas estan ahí. Más claras y sensillas de lo que creemos verdad?? Es el gran “pero” el que no deja avanzar las ruedas de creatividad e inovación. David, es un honor y un privilegio el haberte conocido. Gracias por ser como eres.

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