Humildad para mejorar.Desde que iniciamos nuestros pasos en el mundo laboral comenzamos con cierto grado de humildad y respeto hacia lo desconocido. Reconocemos que no somos unos expertos en nuestra profesión y que aquellos con los que vamos a trabajar tienen más conocimiento y experiencia que nosotros en el entorno laboral, conocen a los clientes, la estructura organizativa y funcional de la empresa y a las personas que la componen.

Pero con el tiempo adquirimos confianza y seguridad. En nuestro día a día empieza a formar parte la rutina del conocimiento y la repetición, estamos familiarizados con el sistema, con las personas con las que trabajamos, con nuestros clientes y colaboradores y nos acomodamos en todo aquello que funciona y no nos da problemas. Desde esa posición, construimos un muro defensivo a nuestro alrededor con el objetivo de que nadie entre y nos cambie todo de sitio, y antes de que nos demos cuenta quedamos aislados del entorno, de las personas y de las oportunidades.

“Cuando no hay humildad, las personas se degradan.” Agatha Christie

Por ello, dejamos de hacer preguntas, de investigar y de tomar en cuenta las propuestas de nuestros compañeros y amigos. Cuando nos consideramos grandes expertos en algo, somos menos humildes para reconocer todo el camino que nos queda por delante.

El rasgo más acentuado y transparente de la falta de humildad profesional que se suele percibir es la ‘resistencia reactiva’ a cualquier idea o propuesta ajena. Esa resistencia provoca en el profesional un desgaste emocional que en algunos casos le ha llevado a abandonar.

Tenemos el ego tan fortificado por la educación y la experiencia, que no nos damos la oportunidad de mejorar o de hacer algo nuevo. Nos ofende descubrir que estamos fallando, que no lo estamos dando todo, o peor aún, que álguien lo descubra aunque sea con la mejor de las intenciones para nosotros.

Los brotes de humildad son emocionantes, reveladores y reducen la tensión.

Algunos profesionales de Recursos Humanos consideran la humildad como la cualidad básica para la innovación. Para poder hacer frente a nuevos enfoques e ideas, tanto en la mejora de la gestión como en el emprendimiento de nuevos negocios, es necesario un ejercicio de concienciación completo sobre las limitaciones y fortalezas. Esto no se aplica a nivel individual, también colectivo para dar un paso adelante e ir mas allá de lo que siempre se ha hecho en una compañía y para ello se necesita una exposición realista y sin prejuicios desde donde partir. Sin embargo, de la misma forma que ocurre en nuestro entorno personal; el orgullo, el temor y la falta de libertad que las organizaciones han ido cultivado todos estos años mediante la tolerancia cero al error, se presentan hoy como la principal barrera cultural a derribar.

Una cita reflexiva de John Maxwell:

“Un hombre debe ser lo suficientemente grande como para admitir sus errores, lo suficientemente inteligente como para aprovecharlos y lo suficientemente fuerte para corregirlos.”

Autor: David Cánovas

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