Especulación

Especular y no concretar; enemigos de los buenos negocios y alianzas.

Especular y no concretarSi algo caracteriza al mundo de los negocios en general, es su camaleónica transición desde la idea propuesta hasta su creación, en todas sus fases. En unos tiempos donde la colaboración se hace indispensable, es necesaria también una evolución de mentalidad profesional, una madurez que arroje coherencia y transparencia en la relación propósito-realidad.

Dos son los enemigos con los que se lucha cada día, uno de ellos es la especulación con diversas caras:

  • Intermediarios que ofrecen negocios que dependen de terceras personas o empresas con las que la comunicación es reducida o nula, especulando lo que se podría llegar a hacer a través de ellas.
  • Reducida transparencia en los procesos comerciales, jurídicos y administrativos de las propuestas, comienzas a rascar y sólo encuentras la piel del oso.
  • Ofertas de pre-ventas, derechos de explotación con adquisición parcial, etc… para la reventa de tecnología, patentes, licencias, etc… a terceros sin planes de negocio, estudios que sustenten las ventajas para llevar a cabo el negocio especulativo.
  • Promesas de documentación a aportar que nunca llega, o si lo hace, llega incompleta, caducada, antigua o simplemente no tiene ninguna relación con lo que has solicitado “implícitamente”.

No soy partidario de la especulación. Posiblemente muchos hayan tenido éxito moviendo negocio intangible de un lado para otro, pero siempre he tenido claro que sea cual sea el negocio, si es especulativo, es insostenible.

Y por otro lado, el factor de inconcreción en las propuestas o en el trabajo de los proyectos, aunque éste puede dirigirse y entrenarse, lo más habitual:

  • La falta de precisión en las tareas a llevar a cabo para trabajar un proyecto no sólo dificulta el mapa mental de los pasos óptimos a seguir, sino que además, desvirtúa toda la cascada de stakeholders que hay que trabajar para que tenga éxito.
  • Ideas y propuestas comercialmente muy elaboradas y puestas en escena, pero sin al menos unos números sencillos, gastos básicos identificados, márgenes de beneficio orientativos y lo mínimo que se necesita facturar para reconocer a simple vista la dimensión del proyecto demuestran lo verde y lo cerca que la idea puede estar de ser inviable.
  • La falta de identificación de los stakeholders principales, entidad financiera, estudio de mercado, personas/organismos clave  sin los que el proyecto no prosperaría, con l@s que hay que llevar a cabo gestiones muy concretas y certeras demuestran que la idea, proyecto o negocio no ha sido suficientemente reflexionado.

Creo que siempre es interesante darle una vuelta a aquello que hacemos bien, pero sobretodo a lo que no hacemos tan bien 😉 pues finalmente ocurre lo que menos puede permitirse un profesional hoy en día: malgasto de tiempo y esfuerzo.

  • Transparencia: Qué puedo hacer y qué no puedo hacer, sea cual sea la posición empresarial en la relación. Si no hay transparencia, la especulación parte desde el mismo momento en el que no somos sinceros con las verdaderas limitaciones (o potencialidades) con las que contamos, y no se podrán afrontar las necesidades reales para que el proyecto se lleve a cabo, por ejemplo, si hay que hacer una inversión económica, y no hay fondos, se debe partir de ahí con sinceridad.
  • Protagonistas: Los nuevos negocios o proyectos siempre son compartidos. Incluso un autónomo depende de organismos y entidades financieras. Todo el mundo quiere su parte del pastel. Dejar claro desde el principio cuáles son las posiciones, objetivos y reparto de cada parte motiva la relación y evita complicados conflictos futuros que deterioran la confianza, muy difícil de recuperar.
  • Contrataciones: En muchos proyectos se requiere de la ayuda de profesionales especializados en materias concretas, como laboratorios, abogados, intermediarios, etc… el arte de concretar y visualizar al máximo la dimensión de lo que necesitamos de ellos antes de contratarles determina en un 80% de los casos la buena relación presente-futura y reduce la incertidumbre a la mitad ;-).
  • Financiación: Si es necesaria, ese es tu stakeholder crítico principal, apunta el faro hacia él, todas las tareas a concretar deben enfocarse en satisfacer las necesidades de la entidad o fuente de crowdfunding a la que se acuda. Los proyectos requieren de mucho esfuerzo y dedicación, pero si se concentran los esfuerzos en las tareas específicas a llevar a cabo para satisfacer las necesidades de la entidad financiera se pueden evitar esfuerzos innecesarios.
  • Innovación: Ya no basta con ser competitivo, mejor precio, mejor producto… ¿Qué vamos a vender en un mundo satisfecho y globalizado? Competir comercialmente, a niveles de costes de producción o dominio territorial en los tiempos que vivimos solo son ventajas competitivas temporales que los competidores pueden tener a su alcance. El nivel de innovación aportado determinará la verdadera competitividad, mayor distancia con tus competidores y mayor impacto sobre el mercado.

Autor: David Cánovas (@CanovasDavid)

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