7 síntomas de organizaciones unbranded

7 sintomas de organizaciones sin marca unbrandedQue las empresas se obsesionen con ofertar, mostrando sus productos en los medios hasta la saciedad en busca de un cliente que desee comprarlos, no es solamente una cuestión cultural, es una vía muerta en la mayoría de los modelos de negocio.

En España, y en muchos otros países, aún no hemos superado las barreras formativas, donde los temas relacionados con la estrategia y la comunicación se limitan a teorías anticuadas y poco adaptadas a la realidad actual. Esta es una de las principales causas, pero más allá de estas limitaciones están las consecuencias de una gestión mediática de mercadillo al mejor postor, que produce en la mayoría de los casos un efecto en la imagen pública de nuestra empresa totalmente contrario a nuestros intereses. Este impacto proyecta inexperiencia y desesperación por la venta, productos con aparente sensación de mala calidad, descontrol del mercado, y muchos otros matices que destruyen el proceso de branding de una organización.

Nuestra sociedad ya cuenta con la iniciativa a la hora de satisfacer sus necesidades y es muy consciente de ello. Debido a que la tecnología está a su disposición, puede comparar, obtener opiniones e incluso buscar alternativas. Entonces, ¿cómo llamo la atención? Al margen de lo que busca el cliente y que para ello (espero) ya nos hayamos encargado de estudiar el porqué de nuestros negocio y su demanda, está la cuestión de cómo voy a dirigirme al público para que valore, recuerde y tenga en cuenta mi marca y mis productos. Y no menos importante, también tengo que pensar en lo que voy a hacer por esos clientes durante toda su (nuestra) vida. Desde un punto de vista profesional en materia de branding, esta situación es la idónea para actuar poniendo en marcha una estrategia de posicionamiento de marca efectiva, pero siempre recomiendo que la compañía que se vaya a embarcar sea consciente de su comportamiento actual y de los vicios adquiridos por la vorágine y su lucha diaria.

Me he tomado la libertad de reflejar algunos de los síntomas más habituales que sufren las organizaciones unbranded.

  1. El significado de marca no va más allá del logotipo de la compañía. Las empresas que no realizan esfuerzos para posicionar su marca en el mercado usan sus logotipos como único elemento de identidad y no tienen previsto vincular dicha marca a sus productos más allá de ese elemento gráfico.
  2. No se preocupan por diferenciarse realmente de su competencia. Las empresas que no confían en sus capacidades como generadoras de tendencias, vuelcan toda su energía en los departamentos de compras y de producción, buscando el mejor margen posible para poder competir por precio.
  3. Concentran sus esfuerzos en vender productos de otras marcas. En la mayoría de los casos ni siquiera pasa por sus mentes ofrecer un producto bajo su propia insignia. Estas empresas sólo confían en los productos de otros fabricantes con mejor posición en el mercado, y el transcurso de su trayectoria se basa en la intermediación o distribución. Cuando estas empresas desaparecen del mercado, no suelen ser recordadas y son sustituidas rápidamente.
  4. El precio es lo más importante, o lo único. Además de ser un aspecto clave en la estrategia empresarial y un asunto cultural, suele ser consecuencia de falta de interés, dedicación y rigor en el plan de comercialización de sus productos.
  5. No existe imagen pública que respalde la marca. La historia, el equipo y la trayectoria, así como la garantía, la experiencia y el saber hacer carecen de importancia para una marca sin alma.
  6. El servicio que ofrecen al cliente se limita a la logística y la disponibilidad. A una estrategia basada en ofertas, le acompaña una predisposición con énfasis servicial en la entrega del producto y su facilidad de pago.
  7. No se preocupan por la percepción emocional del posible consumidor. Se trata de una clara ausencia de empatía publicitaria dirigirse al público con imágenes, mensajes y artículos de poco valor. No pensar con detenimiento cómo se sentirá el público cuando vea la publicidad de la marca y adaptar el mensaje emocional es más habitual de lo que parece.
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